Inicio Sociedad La importancia de la libertad de expresión e información
La importancia de la libertad de expresión e información PDF Imprimir E-mail
Varios - Sociedad
Escrito por José Antonio Marchante   
Jueves, 01 de Junio de 2006 00:00
     Una muestra de la relevancia de la libertad de expresión la constituye el hecho de que ya desde el siglo XVIII, por medio de las declaraciones revolucionarias de la época, se fue reconociendo e incorporando en el constitucionalismo más temprano. Así, de acuerdo con la Declaración de Virginia de 1776, "la libertad de prensa es uno de los más grandes baluartes de la libertad y no puede ser restringida sino por gobiernos despóticos". Por otro lado, conforme al artículo 11 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, "la libre comunicación de las ideas y opiniones es uno de los más preciosos derechos del hombre. Todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, si bien ha de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley". En este sentido, también podríamos destacar la primera enmienda de 1791 de la Constitución Americana que establece que "el Congreso no puede establecer leyes que restrinjan la libertad de expresión o de prensa".
 
     En nuestro ordenamiento jurídico, es el artículo 20 de la Constitución de 1978 el precepto que tiene por objeto el reconocimiento y protección de la libertad de expresión en sus diversas manifestaciones, a saber: la libertad de expresión en sentido estricto, o derecho a manifestar libremente las propias ideas y opiniones; la libertad de creación literaria, artística, científica y técnica; la libertad de cátedra o derecho a la libre expresión de los docentes; y la libertad de información, o derecho a transmitir y recibir libremente información veraz.
 
     Ciertamente, es atractivo, bonito y apasionante afrontar el estudio, análisis y debate acerca de los derechos y libertades, y muy especialmente la libertad de expresión, que es a la que ahora nos referimos. Pero, cuando de lo que se trata es de resaltar la importancia que la citada libertad de expresión presenta en un sistema democrático ante la amenaza de una serie de medidas y actuaciones que, según algunos medios de comunicación han anunciado, se hallan en mente del actual Gobierno socialista y que supondrían un ataque frontal a dicha libertad, la verdad es que lo que nos invade es un sentimiento de angustia, desasosiego e impotencia.
 
     Entre esas medidas y actuaciones que el actual Gobierno ha realizado o pretende realizar, podemos destacar, básicamente, las siguientes: la creación de una comisión de control de medios de comunicación, con capacidad para imponer multas, retirar licencias o suspender emisiones, entre otras, cuando lo que se transmita no se ajuste a lo que dicha comisión entienda por información veraz ( al más puro estilo CAC -Consejo Audiovisual Catalán- que en Cataluña ya están "disfrutando"); la realización de ofertas a sólo determinadas cadenas de televisión de línea de difusión digital; códigos de autorregulación para cadenas televisivas; estatutos gubernamentales para los profesionales del periodismo etc. Todo ello, sin tener en cuenta el acoso sufrido por alguna cadena de radio, o la persecución a determinados periodistas cuando sus ideas y opiniones no se ajustan a lo "políticamente correcto", actuaciones estas que, si bien no han sido protagonizadas por nuestros gobernantes, tampoco podemos decir que hayan sido rechazadas de manera muy enérgica.
 
     Obviamente, para ser conscientes de las nefastas consecuencias que se puden derivar de actuaciones como las anteriormente mencionadas las realice quien las realice y, en definitiva, de aquello que nos jugamos todos, nuestra idea es poner de manifiesto la gran importancia que la libertad de expresión, en todas sus facetas, posee en un sistema democrático. Así, y a nuestro modo de ver, la importancia del conjunto de derechos que integran la libertad de expresión, va más allá de la que ya por sí misma pueda tener como derecho individual, y es que, tal y como el propio Tribunal Constitucional señaló ya en alguna ocasión, la libertad de expresión es un derecho fundamental que, por decirlo de alguna manera, sirve de puente para el ejercicio real y efectivo de otros derechos sumamente importantes que nuestra Constitución consagra. En efecto, la libertad de expresión es un derecho cuyo contenido constituye un complemento esencial para el ejercicio de derechos como los de reunión y manifestación, sufragio, libertad ideológica, o la propia libertad religiosa.
 
     En nuestra modesta opinión, la actitud de los poderes públicos en relación con la libertad de expresión e información se debería traducir en un deber de abstención, de no interferencia en la actividad de los sujetos privados, así como de fomento genérico de la pluralidad de la información. Por todo ello, creemos que todo comportamiento de los poderes públicos que atente contra cualquiera de las facetas que integran la libertad de expresión, supondría, no solo vaciar de contenido la misma, sino también minimizar aquellos derechos (reunión y manifestación, sufragio etc) respecto de los cuales se considera complemento esencial para su ejercicio real y efectivo. En resumen, atentar contra la libertad de expresión en cada una de sus manifestaciones sería tanto como, en palabras del Tribunal Constitucional, "falsear el principio de legitimidad democrática que señala el artículo 1.2 de la Constitución, que es la base de toda nuestra ordenación jurídico -política". Es más, sin comunicación pública libre "no hay sociedad libre, ni por lo tanto soberanía popular". (Sentencia del Tribunal Constitucional 6/1981).
 

     Ahora bien, de lo anteriormente dicho, no podemos llegar a la conclusión de que la libertad de expresión es ilimitada. Por supuesto que cuenta con unos límites que la propia Constitución enumera. Dichos límites se hallan en el respeto de los demás derechos fundamentales y, particularmente en el derecho al honor, a la intimidad ya la propia imagen y a la protección de la juventud y la infancia. Sin embargo, los sujetos encargados de determinar cuándo en el ejercicio de un derecho se ha pasado la línea roja y, en definitiva, de la tutela y protección de los derechos y libertades en los casos concretos en que se puedan considerar vulnerados, no son precisamente los poderes públicos, frente a cuya actuación precisamente se reconocen los derechos y libertades; antes bien, los únicos sujetos capaces de delimitar con las más absolutas garantías cuándo nos excedemos en el ejercicio de nuestros derechos, así como de ofrecer una auténtica protección de los mismos en un Estado Democrático y de Derecho son los órganos jurisdiccionales, es decir, la Justicia ordinaria, administrada por jueces y magistrados independientes y sometidos exclusivamente al imperio de la ley y, en último extremo, el Tribunal Constitucional, supremo intérprete de la Constitución. Por lo tanto,  los poderes públicos, a través de actuaciones que por muy bien intencionadas que sean o pretendan serlo (o no), nunca ofrecerán las garantías que el gran tesoro que representan los derechos y libertades merecen.

 

José Antonio Marchante
 

Nuestro Blog

Entra en nuestro blog

 

En línea

Tenemos 9 invitados conectado(s)

 La libertad de la persona debe ser ejercida de forma responsable sin que esta afirmación suponga un menoscabo a la hora de llevarla a cabo. 

Leer más...
Web desarrollada por www.dyaweb.es © 2008 | CSS 2.1 | XHTML 1.0